

Lunes 8 de octubre de 2007
ÁLVARO RODRÍGUEZ y MANUEL SILVA
Alfredo Ovalle ante propuesta de mesa de diálogo.
Luis Schmidt, Presidente SNA
Representantes de gremios empresariales valoran la iniciativa de Claro, pero cuestionan representatividad de la CUT.
"Los generales en retiro no actúan mucho y claramente no deberían estar al frente del pelotón", dijo Alfredo Ovalle desde Londres -luego de enterarse, por la llamada que le hiciera El Mercurio- de la propuesta de mesa de diálogo que el ex presidente de la CPC y Sofofa Juan Claro, le hiciera ayer al presidente de la CUT, Arturo Martínez.Ovalle, presidente en ejercicio de la Confederación de la Producción y del Comercio, CPC, le quitó el piso al rol mediador de Claro, y agregó: "Tengo muy buenas relaciones con Arturo Martínez y no es necesario otro tipo de intermediarios. Las mediaciones, por importantes que sean, no cuentan con la representación del batallón".En una línea similar, el ex presidente de la Sofofa Pedro Lizana se pregunta, "¿para qué están entonces los directivos de los gremios? Con este tipo de llamados, de algún modo [Claro] está diciendo que los gremios son inoperantes".En todo caso, Lizana postula que el diálogo entre empresarios y trabajadores debería ser permanente, "para arreglar las cosas al margen de la autoridad, porque es claro que la autoridad tiene prejuicios en contra del empresariado".Otros representantes empresariales, en general, valoraron la iniciativa y su carácter amplio, pero pusieron luz de alerta en la real intención de solución de conflictos de Arturo MartínezEl presidente de la Asociación de Exportadores, Ronald Bown, dijo que el llamado a dialogar sobre el futuro del país "es positivo si es sin exclusiones" de temas. Pero no cree que la autoridad deba quedar al margen.Si bien destaca que la CUT tiene un rol que jugar en esta discusión, "hay que considerar que existen otras organizaciones que no forman parte de la multigremial y que es importante escuchar".Para el presidente de la SNA, Luis Schmidt, "todo diálogo siempre vale la pena. Pero ojo, los conflictos, a mi gusto, se están multiplicando de manera artificial si vemos que las cifras demuestran que hay crecimiento, mejores sueldos y más consumo. Celebro que la CUT se sumara a esta mesa ya que se restó a la Comisión de Equidad del Gobierno. Ojalá que no sean palabras de buena crianza".A Fernando Léniz, consejero de la Sofofa, le preocupa la real independencia que pueda demostrar Arturo Martínez en relación al PC: "Hemos visto que la actuación de Martínez siempre está acotada a su partido político, con lo que no está claro si en definitiva él dejará de lado el partidismo para sentarse a dialogar y resolver los conflictos entre empresarios y trabajadores".En relación a Juan Claro, Léniz sostiene que "él representa sólo su punto de vista. No representa ni el de la Sofofa ni de la CPC, pero es muy respetado en el mundo empresarial. Ya veremos los acuerdos que se puedan lograr y si éstos son interesantes para los gremios".Finalmente, Fernando Alvear, presidente de la Asociación Gremial de Supermercados, la califica de una "muy buena iniciativa, teniendo en cuenta que como ex presidente de la Sofofa y la CPC, Juan Claro ya conoce a Arturo Martínez, por lo que ya hay una relación de más confianzas".Optimismo en el Gobierno y el mundo políticoEn el mundo político hubo buenos augurios para este nuevo acercamiento entre empresarios y trabajadores, no obstante que la idea de Claro y Martínez -en un principio- es excluirlo del diálogo. Allí, la senadora y presidenta de la DC, Soledad Alvear, dijo que estas pláticas son muy positivas para ayudar a un gran acuerdo social en materia laboral. Planteó que los interesados dialoguen primero solos, para llegar después a iniciativas legales donde entren el Gobierno y los parlamentarios. "Espero que este llamado tenga una respuesta", expresó.A su vez, el presidente del PPD, Sergio Bitar, dijo que la iniciativa de Juan Claro revelaba "buena voluntad", pero que no había que perder el propósito final, que es crear una institucionalidad de diálogo entre empresarios y trabajadores. Así, aseveró que "estas iniciativas informales ayudan a desembocar en algo más organizado", donde se incluya al Gobierno y los políticos.En el PS, su vicepresidente y ex ministro del Trabajo, Ricardo Solari, recordó que no se conocen en el extranjero experiencias de desarrollo sin un potente pacto social. "Es absolutamente necesario para un crecimiento sostenido".Los dirigentes oficialistas destacaron la necesidad de institucionalizar este paso, concretando la creación del consejo económico y social. Un compromiso adquirido tras el acuerdo de asociación con la Unión Europea, y para ello se presentó una reforma constitucional que da dicho rango al consejo. "Esto hará que los diálogos no se interrumpan, y permanezcan en el tiempo", aseguró Alvear.En la Alianza, el presidente UDI Hernán Larraín y la senadora Evelyn Matthei -junto con pedir al Gobierno acoger la agenda laboral del partido y criticarlo como empleador- afirmaron que un encuentro directo entre trabajadores y empresarios es muy positivo y permite aunar posiciones. "Que busquen el entendimiento más posible, y ya entraremos nosotros a aportar". Por su parte, el timonel RN Carlos Larraín teme que el acercamiento entre el gran empresariado y los trabajadores deje fuera a los medianos y pequeños empresarios. Espera que estas conversaciones "no sustituyan la negociación colectiva que debe ser empresa por empresa, porque todas las empresa son distintas".En el Gobierno, el ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, y el vocero Ricardo Lagos Weber valoraron el acercamiento como una disposición distinta para conversar. Andrade reconoció tener a veces la sensación de que estas materias se abordaban como un tabú, "porque en Chile parece que hablar de desigualdades sociales es un tema imposible de conversar". Lagos Weber dijo que si se generan espacios de encuentro transversales, independiente de los partidos políticos, "uno como Gobierno tiene que aplaudirlo".La cautela sindicalEn el sindicalismo las buenas intenciones de Juan Claro y Arturo Martínez, si bien se rescatan, fueron recibidas con cautela. El presidente de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), Diego Olivares -formada por más de 30 mil disidentes de la CUT-, espera que el llamado se traduzca en resultados concretos "y no signifique la exclusión para la UNT. Confío en que no sea un juego mediático", dijo, agregando que si bien creía en la seriedad de Claro, no le da "mucho crédito" a Martínez. En contrario, el presidente de la Confusam, Esteban Maturana, duda de la intencionalidad empresarial, atribuyéndole un carácter más bien político. "A la hora de concretar, los empresarios finalmente siempre se niegan", arguyó. Mientras, el presidente del Colegio de Profesores, Jorge Pavez, vaciló de si Claro representaba a todos los empresarios. Dijo que estos acercamientos sólo eran "voladores de luces" mientras la estructura social no cambie. El líder de la Anef, Raúl de la Puente, teme que ésta sea "sólo la opinión de una persona (Claro), y no de los empresarios organizados". En la CUT, el mismo Martínez destacó la influencia de Claro y confía en que el empresariado escuche sus razones y "tenga voluntad de conversar". Advirtió que, de no tener respuesta, el mundo sindical incurrirá en actividades más duras.
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