El Mercurio, sábado 13 de octubre de 2007.Entendiendo que se necesitan, dieron por superados sus conflictos, aunque la relación no retomará el mismo cauce que tenía por el giro estratégico que emprendió la presidenta DC.
BLANCA ARTHUR
Fueron necesarias activas gestiones de La Moneda para conseguir el reencuentro. No resultó fácil, porque tan profundo había calado en la presidenta de la DC, Soledad Alvear, la actitud del Gobierno para la nominación del fiscal nacional, que en las horas siguientes ni siquiera respondió el primer llamado que le hizo la Presidenta Michelle Bachelet, cuando se enteró de que la senadora se había abstenido en la votación como una forma de expresar su malestar.
Con el correr de los días, al constatar que la líder DC no parecía dispuesta a retroceder en su posición, se establecieron diversos contactos que culminaron con el encuentro entre ambas en la mañana de ayer, horas antes de que la mandataria acudiera a la inauguración del Congreso Ideológico de la DC.
Tras estos gestos, sumados a la invitación que hizo Bachelet a Alvear para incorporarse a la comitiva que visitará el Vaticano, a lo menos en lo formal quedaron superadas las diferencias.
Como era presumible, la senadora manifestó que la situación pertenecía al pasado, en tanto la Presidenta realzó en el acto partidista la importancia que tiene la DC para la Concertación.
Un indicio de que las dos entienden que se necesitan, lo que en todo caso no quiere decir que la relación retome el mismo cauce que llevaba para lo que resta de administración bacheletista.
El giro de Alvear
Conscientes de que no se podía continuar estirando la cuerda, en el alvearismo comentan que era necesaria esta reconciliación, pero acotan que difícilmente se podrán restablecer las confianzas que existían hasta antes del episodio del nombramiento del fiscal nacional. Y la razón es que como ha confidenciado la presidenta DC -lo que le hizo saber al Gobierno-, estimó que con dicha situación se rompieron las normas básicas de lealtad recíproca.
De hecho, más que la nominación de Sabas Chahuán en desmedro de Juan Enrique Vargas -que era su candidato-, lo que contrarió a la senadora fue el método empleado por el Gobierno al marginarla -lo mismo que al PS y al PPD- de las negociaciones finales con la oposición que lideró el ministro de Justicia, del Partido Radical, Carlos Maldonado, con el presidente de ese partido, senador José Antonio Gómez.
Tan duro fue el golpe que dentro de su estilo moderado y sin estridencias, Alvear decidió no ocultar su incomodidad. Lo hizo no sólo con actitudes como negarse a asumir la vocería de la Concertación que le correspondía en este período, sino, además, con reiteradas declaraciones teledirigidas a La Moneda, en que se encargó de destacar la necesidad de cuidar los afectos.
La confirmación de que ésa será su línea en el futuro, la evidenció el jueves cuando, pese a los gestos que había hecho La Moneda, insistió en su planteamiento tras explicitar que se había enterado por la prensa del nombramiento del DC Jorge Rodríguez Grossi como nuevo presidente de EFE.
Como reconocen en el entorno de la presidenta DC, con ello demostró que, en adelante, no guardará silencio cuando estime que no se tiene con ella la consideración que estima que le corresponde como máximo líder del principal partido de la coalición de gobierno.
En otras palabras, admiten que tras haber superado el impasse con Bachelet, si bien Alvear continuará trabajando por el éxito del Gobierno, no estará disponible para seguir liderando la lealtad concertacionista, como hasta ahora.
Cálculos partidistas
Para asentarse en esta nueva estrategia, los cálculos alvearistas apuntan a que, si bien su imagen se ha encumbrado en las encuestas en la medida en que aparece en una actitud de colaboración con Bachelet, eso mismo tiene el costo de arriesgar el desperfilamiento de su propio partido.
Un precio que no está dispuesta a pagar, como lo revelaron sus palabras momentos antes de la cita con la mandataria, cuando no titubeó en afirmar que llegó el momento de que la DC deje de ser el partido "segundón". Lejos de distanciarse -como ha sido su estilo- de postulados más duros, como el que hizo Renán Fuentealba a este diario, Alvear no sólo refrendó los dichos de uno de los fundadores de la DC, sino que tampoco vaciló en afirmar con fuerza que la colectividad debía asumir el liderazgo de la Concertación en las próximas elecciones presidenciales.
Es cierto que esta nueva actitud más firme coincidió con el inicio del Congreso Ideológico, donde la presidenta de la DC podía exponer su liderazgo si es que, a lo menos, no mostraba su intento por reposicionar al partido frente a sus pares concertacionistas, sobre todo considerando los cuestionamientos en esa línea de otros líderes internos como los senadores Eduardo Frei o Adolfo Zaldívar.
Eso no quiere decir, sin embargo, que su giro estratégico sea sólo circunstancial. Por el contrario, en el alvearismo están convencidos de que la única manera de pararse con éxito frente a sus aliados, especialmente si se considera la inminencia de las presidenciales, es intentando recobrar el liderazgo DC.
Es en ese contexto que explican que, más allá del reencuentro Alvear-Bachelet, será imposible reeditar la alianza estratégica de colaboración que habían establecido hasta antes de la última ruptura.
La conclusión a que llegó la DC después de estos días de cortocircuito, es que aun cuando la presidenta del partido no puede prescindir de su carácter oficialista, menos pensando en sus expectativas futuras, es la Presidenta quien más requiere de las buenas relaciones con el partido.
Fue lo que comprobaron primero por el interés de recomponer la relación que mostró La Moneda con gestiones como las que encabezó el ministro de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, lo que corroboró la propia mandataria con sus elogios a la DC al inaugurar el Congreso partidario.
martes, 16 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario