jueves, 18 de octubre de 2007

Juicio callejero a los cambios del Transantiago

Reportajes El Mercurio, domingo 13 de octubre de 2007.

Más de mil usuarios demandando judicialmente al sistema, tecnología que sigue sin funcionar, esperas que persisten y falta de buses en horas "valle". Aunque los choferes destacan condiciones más justas de trabajo y los operadores dicen que los cambios de los contratos y el aumento de máquinas son un aporte, un recorrido en terreno demuestra que las falencias siguen. Mientras, el ministro René Cortázar apuesta a que en diciembre todo estará normalizado y contrató a la UC para que certifique los cambios a partir de este mes.

ANDREA SIERRA Y GABRIEL PARDO

LAS DIFICULTADES DEL GPS: Buses que no se ven

Todos rosados, así que la gente los ha apodado "las barbie". Son los buses de la empresa Trans Araucarias S.A. que recorren San Joaquín, Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda y San Miguel. Desde un comienzo, las autoridades reconocieron que era una de las empresas con mejor funcionamiento dentro del plan. Para el gerente general, Gabriel Martínez, lo que se ha ido arreglando desde la llegada de Cortázar es la modificación de los contratos de las empresas operadoras, lo que permitió aumentar la cantidad de buses y recorridos que en un principio se habían predeterminado en la capital. Respecto de lo negativo, sin embargo, se pronuncia el gerente operativo, Renato Pizarro, quien señala "graves problemas" en el software de gestión de flota implementado por el Administrador Financiero del Transantiago (AFT). "Nuestros buses, como los de otras empresas, tienen la implementación requerida, pero no funciona aún el contador de pasajeros, tampoco las cámaras de video ni la interlocución que se debería tener con el conductor. Todos problemas tecnológicos que no se arreglarán de aquí a diciembre."

Un ingeniero de transportes de la empresa, en pleno trabajo muestra el software y señala la prueba: "nuestra firma tiene 133 buses trabajando a esta hora y a través del sistema GPS sólo podemos ver 100. Hay 30 que no sabemos dónde están porque no se ven en la pantalla. Eso dificulta el trabajo pues no podemos saber dónde se requieren más buses".

CONTRATÓ A LA UC PARA MEDICIONES: Cortázar debe rendir cuentas

No sólo su cabeza puso sobre la mesa el ministro de Transportes, René Cortázar, si es que no se normaliza el Transantiago a diciembre. También, la imagen del Gobierno y de la Presidenta, ad portas de las elecciones municipales de 2009.

Por eso, y para cumplir con su meta de llegar con un Transantiago funcionando bien al cierre de este año, el secretario de Estado DC decidió contratar al Dictuc de la Universidad Católica y específicamente al conocido profesor Juan Enrique Coeymans, para que sea el árbitro externo que dirá -con estudios en mano- si el aproblemado sistema de transportes mejoró desde su llegada.

Altas fuentes dijeron que el ministro Cortázar encargó al Dictuc hacer mediciones periódicas de los tiempos de espera de los pasajeros del Transantiago y de la velocidad promedio de los buses que circulan en el sistema. Esto, porque Cortázar sabe que la opinión pública sobre el Transantiago -y su propia gestión- no mejorará si no hay cifras comparables y creíbles que avalen las soluciones. Por eso, apostó a la independencia de la UC, y, según trascendió, las cifras ya estarían mostrando mejoras. Por eso, Cortázar plantea hacerlas públicas este mes para seguir dando a conocer el indicador hasta fines de año. La pregunta es si las mediciones contemplarán las promesas que se hicieron antes de que el Transantiago partiera; por ejemplo, el número de buses en la calle, la mejora del tráfico, la disminución de la polución, la comodidad de la gente. Y si se evaluará el impacto social y los cambios que el nuevo sistema ha significado.

RODRIGO ASPE, COORDINADOR DE SUBUS: "Sí se va a arreglar, pero se necesitan más micros circulando"

A las 7 de la mañana del jueves, Rodrigo Aspe ya tiene despachados una centena de buses Transantiago que deambulan por la zona de San Bernardo.

Como coordinador de patio, su labor es revisar que cada chofer tenga sus papeles al día, tome el bus asignado y, lo más importante, respete los horarios establecidos por "programación", que es la sección que reemplaza la falta de tecnología GPS y la que decide cuántos buses deben salir a las calles y con qué frecuencia.

"En los últimos meses se han ajustado las cosas. Antes teníamos que enviar buses con una distancia de tres minutos en cada salida. Ahora, el máximo es un minuto en la hora punta", cuenta con la planilla en mano.

Rodrigo está confiado en que el Transantiago sí se arreglará, pero desde su trabajo en terreno reconoce que aún faltan cosas por hacer. "Se necesitan más micros circulando", sostiene.

CHOFERES: "Ya no nos agreden tanto"

Menos insultos de la gente y mejor calidad de vida. Por lo menos eso es lo primero que dicen los choferes del Transantiago cuando se les pregunta qué ha mejorado en el sistema en los últimos meses. Un conductor de la empresa Nuevo Milenio señala que ahora sólo tienen que preocuparse de conducir y como no portan dinero tampoco son asaltados.

Para el conductor Óscar García, de Subus, quien tarda exactamente tres horas en salir de San Bernardo a Huechuraba y volver a su punto de origen, el sistema está mejorando lentamente. "La gente está más acostumbrada a los paraderos y todo funciona más rápido. Pero lo que alegra es que hay mejor trato hacia nosotros: antes nos insultaban, nos apedreaban. Ya no nos agreden tanto", comenta.

Víctor Candia, de Trans Araucarias, el Transantiago se ha traducido en una mejor calidad de vida. Y no sólo por el nivel de sueldos, que en su empresa asciende a 450 mil pesos al mes. También, porque los horarios son más acotados y no sobrepasan las ocho horas diarias.

Pese a eso, García explica que aún faltan cosas por hacer, como aumentar la frecuencia de buses en las horas "valle". "Se produce un intervalo en que hay más gente en los paraderos y eso hace que todo sea más lento", explica. Y aunque dice que su empresa puso radiotransmisores en los buses para enfrentar la falta de tecnología, el funcionamiento todavía no es óptimo, por lo que llama a habilitar las máquinas con la tecnología adecuada.

LAS PROMESAS INCUMPLIDAS: El antes y el después del sistema

BUSES. Las autoridades prometieron que con el Transantiago, un sistema "eficiente" de transporte, no serían necesarias las 7 mil micros que circulaban en Santiago y se decidió dejarlas en 4.515. Sin embargo, la práctica mostró que no bastaban y hubo que sacar más micros a las calles ante el colapso de la ciudad. En la actualidad hay unos 5.800 buses circulando y a diciembre llegarán a 6.400.

TIEMPOS DE VIAJE. El Transantiago fue diseñado para que los buses transitaran a 20 km/h. Sin embargo, en la actualidad se desplazan a un promedio de 17,5 km/h. En algunos tramos la velocidad es menor; incluso llega a 9 km/h. El metro, en cambio, circula a un promedio de 23km/h, lo que explica por qué muchas personas prefieren el tren subterráneo para moverse por Santiago.

TECNOLOGÍA. Un sistema integrado de flota fue otra de las promesas de las autoridades para conseguir que el Transantiago funcionara. Hoy, a ocho meses de su puesta en marcha, no existe la tecnología necesaria y el Gobierno prepara una nueva licitación.

TARIFAS. No más de $450. Ese sería el costo máximo del viaje en Transantiago, según dijo el ex Presidente Ricardo Lagos, antes de lanzar el sistema. Pero esto no resultó ser así. En la actualidad los usuarios pagan $380 por un viaje en el sistema, pero el precio real supera los $500. Por eso, el Estado tuvo que inyectar US$ 290 millones en subsidios para evitar alzas de precios -y más descontento popular- y para el próximo año el ministro de Transportes pidió otros US$ 145 millones.

DEMANDANTES DEL SISTEMA: Sorprendentes cartas de los usuarios

"Les cuento mi historia, yo trabajo en una agencia de publicidad, en la cual me desempeño como junior. Estoy desesperado, estresado, angustiado... Vivo en Rinconada de Maipú y trabajo en Los Leones con Diego de Almagro. En las mañanas me levanto a las 5.30 hrs. para ir saliendo a las 6.00 hrs. de la casa. La primera parte de la odisea es a las 6.20, tomo un alimentador hasta la plaza Maipú, de ahí un troncal hasta el metro Las Rejas, el metro hasta los Leones, salgo de la Estación como a las 7.20 camino cuatro cuadras hasta el paradero donde salen las que van por Los Leones y llego por fin a mi pega a las 7.45." Así comienza la carta de Mauricio Álvarez Sepúlveda (28), una de las más de mil 500 personas que repletaron las oficinas del abogado Juan Antonio Espina, presidente de la Asociación Nacional de Consumidores, para poner una demanda contra las empresas operadoras del Transantiago.

En pleno centro de la capital, en un cuarto piso de calle Sotero del Río, filas y filas de usuarios llegaron a sumarse a la acción judicial desde las 10 de la mañana a las 6 de la tarde durante una semana completa.

Y el trámite no era simple. Debían tener en mano una fotocopia de la tarjeta bip!, una copia del carnet y una carta firmada ante notario dando a conocer en detalle los problemas que les ha ocasionado el nuevo sistema.

El junior Mauricio Álvarez, que al día debe hacer recorridos hacia San Bernardo, Las Condes, Huechuraba y Pudahuel, se quejaba en voz alta y frente al abogado que "esto era una pesadilla".

En la misma fila se encontraba Patricia Torres (46) al borde de las lágrimas. Al contar su drama se repetía "no voy a llorar": tiene cuatro hijos, es insulino-dependiente y perdió definitivamente su trabajo como operadora telefónica en La Florida, en el que ganaba 150 mil pesos.

"Aunque mis jefes me querían, me demoraba tres horas en llegar a la pega desde Maipú y no lograba aunque me levantara a las 4.30 de la mañana. Tuve que dejar mi trabajo". Una vez, eso sí, trató de optar por el Metro, pero al entrar al carro repleto se mareó, se desmayó y quedó inconsciente.

No es todo. También sufrió un asalto en un paradero. Por si fuera poco, sus niños de 6, 7 y 9 años ahora deben caminar 12 cuadras para llegar al colegio. Todo eso lo puso en su carta de demanda firmada ante notario.

Hasta extranjeros se allegaron a demandar al Transantiago. Una asesora del hogar peruana, Gladys Vargas Valverde, embarazada de 4 meses, partía desde Recoleta a su trabajo en Las Condes. Pero el doctor le recomendó que dejara de usar el transporte público si no quería tener problemas con su embarazo. Tuvo que dejar el trabajo. "Parecemos animales en camión", dice en su carta.

Y así se suman. El abogado Juan Antonio Espina explica que la acción legal está basada en la Ley de Protección del Consumidor y para cada demandante exige el pago de 1 millón de pesos por los perjuicios sufridos.

EL PEOR PROBLEMA: FALTA DE TECNOLOGÍA. Control de flota sigue sin salida

La mayoría de los trabajadores del Transantiago son claros en decir que la falta de tecnología es, lejos, el peor problema del sistema. De hecho, aunque el propio ministro Cortázar prometió que el Transantiago se normalizará a diciembre, ya reconoció que el tema tecnológico no estará listo en esa fecha, sino que operará con un sistema provisorio. Y eso sí que representa un caos.

En la actualidad, hay una fuerte inversión en cada bus que simplemente no se utiliza: partiendo por un computador, un micrófono con un sistema de comunicación que no funciona, un contador de pasajeros inhabilitado y una cámara -que graba, pero de la cual no se pueden obtener todos los registros-. A esto se suma que el control de flota no existe y en la actualidad cada operador instaló su propio sistema provisorio: que puede ir desde radiotransmisores hasta el retorno de los llamados "sapos". Por ahora, el ministerio y los operadores están poniendo en marcha una forma provisoria de controlar los movimientos de los buses, mientras se prepara una nueva licitación tecnológica que reemplace al famoso software "Arena", implementado por Sonda.

RECORRIDO POR SANTIAGO: Las quejas siguen

Metro Escuela Militar. 9.30 hrs. Myriam Mejías, empleada en un taller de confección, y Priscilla Villagra, trabajadora de un lavaseco, son vecinas de Peñalolén y trabajan en el pueblito de Los Dominicos. No están contentas y dicen que hay "diferencias de barrio" en las mejoras al sistema. Cuando tratan de tomar micro en Arrieta con Tobalaba se demoran una hora, pero en Escuela Militar es más expedito. Para ellas todavía persiste la incomodidad y las largas esperas.

Metro Bellavista de La Florida. 11 hrs. Con su esposo en silla de ruedas desde hace siete años, Ingrid Ramos (56) llega a tomar micro hacia el centro. Dice que la 210 se demora en pasar y que los choferes muchas veces no le paran. Reconoce, eso sí, como algo positivo, que con los nuevos buses puede subir con más facilidad a su marido, pero cuando llega al Metro se encuentra con que la línea 1 no tiene ascensores para minusválidos.

Plaza Italia. 19.30 hrs. En medio de la multitud que espera para volver a sus casas, el comerciante Juan González (60) quiere ir a Puente Alto. Dice que no ha notado cambios, porque se sigue demorando más de una hora en volver a su hogar. Antes llegaba con una micro y ahora lo tiene que hacer con tres.

Pedro de Valdivia con Providencia. 20 hrs. Muchas personas quiern abordar un escaso bus con dirección a Renca. Edith Loyola, mesera en Las Condes, se sigue preguntando en qué pensaban cuando construyeron los buses. "Uno no alcanza a agarrarse, se resbala de los asientos y ahora se hacen dos filas en la calle, los que se quieren ir sentados y los que se quieren ir de pie".

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