Opinión, El Mercurio, miércoles 3 de septiembre de 2007.
Por Hermógenes Pérez de Arce.
"La señora Juanita" se llama Ana, en este caso, y gana un sueldo ético. Cotiza 17 mil pesos mensuales para un seguro según el cual el Estado se compromete a atenderla si se enferma. Hace un par de semanas, sintió un dolor abdominal insoportable y se fue al Hospital del Salvador, a mediodía, a hacer efectiva la que el Gobierno socialista llama "garantía explícita". A las tres le dijeron que la atenderían a las seis y, a las seis, que antes de las nueve no había posibilidad. Como Ana no volvía, su empleadora la llamó, pues gracias a las privatizaciones del Gobierno Benemérito que salvó a Chile en 1973, todos tenemos celular. Al saber lo que pasaba, la empleadora le consiguió a Ana un taxi que la llevara a una clínica privada, donde la atendieron y le cobraron 60 mil pesos por una inyección que le quitó el dolor. Ana todavía pregunta qué significa "garantía explícita".En esos días yo fui a examinarme, haciendo uso de mi seguro de salud privado, que me cuesta seis veces el de Ana. Estacioné en el subterráneo de una clínica privada que está irreconocible debido a los adelantos que le han hecho. El doctor me atendió inmediatamente en el piso 12, mientras me hacían el bono para la isapre. Mi copago fue de 22 mil pesos, de acuerdo con mi plan. Después me hicieron un examen de sangre en el piso -2, sin espera alguna, y mi copago fue de ocho mil pesos. Pagué la mitad que la Ana y en media hora estaba listo. El resultado lo recibí por internet.El presupuesto de salud del Gobierno socialista suma tres billones 900 mil millones de pesos ("La Segunda", 20.08.07, p. 18). No dos billones, como yo creía. Si en lugar de gastarse esa plata quizás en qué (porque no lo hace en atender a la señora Juanita) el Estado les financiara a ella y a los dos tercios de los trabajadores chilenos (el tercio restante es "rico") un seguro como el mío, tendrían una buena atención. Y no sufrirían, literalmente, una estafa mensual, porque hoy pagan por algo que se les promete y no se les da. Entonces, en vez de ir la plata a la burocracia, debe ir a seguros privados para los chilenos no-ricos.¿Y qué hace la Concertación con la plata? Adivine: "Es de recordar la compra de sábanas chinas por la Central de Abastecimientos en 1993, por ocho mil millones de pesos, ocho veces más de lo aprobado y 16 veces más de lo necesario" ("El Mercurio", 28.03.99, p. A-3). ¿Me entiende? Entonces, con más plata se entrega menos salud. Desde 1990, el gasto en salud crece y la productividad decae. Entre 2003 y 2007, ésta cayó cinco por ciento anual (LyD, "Temas Públicos" N° 835). Cuando el Gobierno Benemérito asumió en 1973, la inflación socialista apuntaba al mil por ciento, de modo que se debió reducir el gasto. Pero aumentó la productividad. Por eso, con menos plata, mejoró los índices de salud... y redujo la inflación.Entre 2004 y 2007, gracias al fantástico auge del precio del cobre, el ingreso nacional tuvo un aumento de 15,7 billones de pesos anuales. ¿Quién se quedó con la parte del león? La burocracia socialista, que se llevó 9,4 billones, el 60 por ciento. Los trabajadores recibieron 4,4 billones, el 28 por ciento, y las empresas 1,9 billones, el 12 por ciento ("El Mercurio", 02.09.07, p. A-3). Por eso los camaradas están gordos y contentos, compran aviones nuevos y le regalan indemnizaciones por mil 600 millones de dólares a su ala terrorista.¿Y la señora Juanita? Paga y aguanta el dolor. Que espere hasta las nueve de la noche.Señora Juanita, ¿hasta cuándo va a soportar a la Concertación?
miércoles, 3 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario