Domingo 10 de febrero de 2008
Qué opinan los miembros de la etnia que se han insertado en la sociedad "huinca" cuyos hermanos más radicales combaten en la Araucanía. Sus historias y miradas sobre el conflicto que preocupa al Gobierno.
Aunque la Guerra del Pacífico marcó a fuego las relaciones entre Santiago y Lima, y el diferendo marítimo que se dirimirá en La Haya ha vuelto a tensionarlas, los vínculos entre ambos países han estado históricamente cruzados por conexiones familiares, económicas y culturales que datan desde la Colonia. Algunas muy sorprendentes.
Moisés Ávila Roldán
Bernardo O'Higgins se despierta a las seis de la mañana. Toma un baño, desayuna y sale de casa. No monta a caballo ni viste uniforme militar. Se moviliza en una camioneta de los ochenta -que cada día consume más combustible- y usa camisa y jeans. Tampoco piensa en tácticas de guerra ni en cómo liberar a su pueblo de la corona española. Bernardo Paúl O'Higgins Encalada tiene una pequeña empresa que ofrece servicios de transporte. Y es un peruano de 35 años, casado, con tres hijos y, según le han dicho sus abuelos y padres, descendiente en quinta generación del prócer chileno.
De acuerdo con la historia, los últimos días de vida de Bernardo O'Higgins Riquelme fueron en la Hacienda Montalván de Cañete, en Lima, a unas dos cuadras del domicilio que ahora habita quien asegura ser su descendiente.
El hecho de que ambos países compartan ese apellido podría resultar extraño en dos naciones que aparentemente han vivido separadas después de la Guerra del Pacífico. Pero los vínculos y lazos estrechos entre ellas parten incluso desde antes de la Colonia y se pone de manifiesto en la lucha por la independencia.
Recuerda el profesor Pedro Godoy, del Centro de Estudios Chilenos, que en 1866, cuando aún se luchaba por expulsar a los últimos resabios de la colonia española, los entonces guardiamarinas Miguel Grau del Perú y Arturo Prat de Chile pelearon juntos contra buques españoles en Abtao.
Y, en pleno siglo XXI, a pesar del diferendo limítrofe entre ambos países que verá la Corte Internacional de La Haya, subsisten lazos que ninguna discrepancia ha podido romper.
La odisea del otro Ulises
Eran cuatro hermanos: Telésforo, Manuel, Ulises y Filomeno Barahona Romero. Todos ellos se unieron al Ejército de Chile cuando empezó la guerra en 1879.
Como subteniente, Ulises formó parte de la unidad que salvó a sus tropas en Tarapacá, ya diezmadas por las del peruano Andrés Avelino Cáceres. Junto a su hermano Filomeno llegó a Tacna en 1880, cuando las fuerzas chilenas ocupaban esa ciudad. Pero una violenta fiebre acabó con su vida y fue enterrado allá.
Más de un siglo después, la fundación chilena "Los Nuevos Estandartes" dio con los restos del oficial y consideró necesaria su repatriación a Santiago. Contactaron a sus familiares y empezaron los trámites. Pero hubo una sorpresa.
A la tumba de Ulises nunca le había faltado cuidado ni flores. Su hermano Filomeno radicó en Tacna y se casó con una peruana. Sus descendientes se habían encargado de cuidar el sepulcro del "tío Ulises".
Durante los trámites de repatriación, los familiares de ambos países se encontraron. "Aunque los Barahona eran de piel oscura, en el caso de los chilenos, en la tercera generación eso cambia porque hubo matrimonios con alemanes. Pero al ver a los peruanos, sus rostros son exactamente iguales a las fotos de mis tíos", cuenta Rafael Luis Barahona Sánchez, chileno, sobrino nieto del soldado Ulises.
Ángela Jeria en Arequipa
Ángela Jeria, madre de la Presidenta Michelle Bachelet, vivió en Perú cuando niña. La empresa en la que trabajaba su padre, Máximo Jeria, lo destinó a Arequipa y después a Lima, donde ella hizo la primera comunión y nació su gusto por la arqueología.
Muchos años después, su hija volvería a la capital peruana durante la toma del mando de Alan García en 2006, y entonaría el Himno Nacional del Perú durante la parada militar. Según contó después la Mandataria, el canto patrio peruano lo aprendió de su madre.
Pero Bachelet no es la única autoridad que tiene vínculos con la nación del norte. El ministro de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, radicó en Lima durante parte de su infancia, y estudió en el colegio Maristas. Mientras que el titular de Obras Públicas, Sergio Bitar, tiene siete sobrinos peruanos, entre quienes se encuentra la ex generalísima de Joaquín Lavín, Cristina Bitar.
Subsecretario con carné peruano
Manuel Bello, peruano, y Mireya Arellano, chilena, estudiaban en la Universidad de Chile cuando se produjo el golpe de 1973. Partieron a Perú, en donde los padres de Manuel -un peruano y una chilena - los esperaban.
Al año siguiente nació Pablo Bello Arellano. A los 19 años, decidió radicar en la tierra de su madre y viajó a Santiago. Estudio Economía en la Universidad de Chile e incursionó en la vida política del país. Hoy es el subsecretario de Telecomunicaciones. Si bien tiene cédula peruana y ha votado en las elecciones de ese país, es chileno, hincha acérrimo de Colo Colo, pero también de Universitario de Deportes de Lima.
"Yo soy chileno, pero mis lazos con Perú son muy fuertes. Me traje muchas cosas de allá, como el buen uso del idioma español -en Perú se habla muy bien- y, claro, el gusto por la comida", precisa.
Bello lamenta que, siendo países con tanto en común, a partir de cómo se ha contado la historia en cada lado, permanezcan las contradicciones en lugar de superar las diferencias. "En Europa, teniendo tantas, lo han logrado. Como chileno-peruano es lo que más anhelo", dice.
Embajador de madre chilena
Hugo Otero conoció a María Lanzarotti Rivera en Santiago. Él, peruano, había llegado a Chile exiliado junto a otros líderes del Partido Aprista Peruano. Con ellos fundó la revista Ercilla, cuna del nuevo periodismo chileno de mediados del siglo XX. María era encargada del archivo de la revista. Ambos se casaron y tuvieron dos hijos: Víctor Raúl y Marcela. A los pocos años regresaron a Lima.
María Lanzarotti, interesada en las letras, se convirtió en cercana colaboradora del historiador peruano Jorge Basadre. Hasta fue alumna de la primera escuela de bibliotecarios de la Biblioteca Nacional del Perú que éste dirigió en 1947. En ese ínterin concibieron a su tercer hijo, Hugo, y a los seis años volvieron a Chile.
Hugo estudió en el Liceo Manuel de Salas y creció como un chileno más. A los 18 años retornó al Perú, estudió e hizo su vida allá. Hoy, convertido en un cercano colaborador del Presidente Alan García, Hugo Otero es el embajador del Perú en Chile. "Soy peruano y moriré peruano, pero me une a Chile el lazo de mi madre y la vida que he tenido acá. Ella decía que su único hijo peruano tenía que ser criado como peruano", cuenta.
Para el embajador, los pueblos han avanzado más rápido que los gobiernos. "¿Quién en Chile se resiste a la comida peruana?", sostiene.
Según la Cámara Chileno-Peruana de Comercio, son aproximadamente 350 millones de dólares los que empresas peruanas han invertido en Chile, la mayoría de ellas del rubro gastronómico.
Fútbol solidario
Aunque parezca incomprensible, entre dos equipos tradicionales de Perú y Chile, existe un lazo inquebrantable. Cuando Alianza Lima ha jugado en Santiago, siempre ha tenido barra garantizada: la de Colo Colo. Lo propio le sucede al cuadro albo cuando va a jugar a la capital peruana.
Esto tiene historia. En 1987, Alianza perdió a sus jugadores titulares en un accidente aéreo. Colo Colo decidió prestarle a cuatro de sus integrantes: Francisco Huerta, José Letelier, Parko Quiroz y René Pinto.
José Letelier cuenta que estuvo casi dos años allá y fue lo que marcó el inicio de su carrera: "Tengo recuerdos imborrables. Cuando reapareció el equipo en la cancha, con nosotros, después de la tragedia, se sentía la tristeza de la hinchada aún, pero la alegría de ver que su equipo renacía". En uno de los muros del estadio Matute permanecen aún grabados juntos los escudos del Colo Colo y de Alianza Lima con la frase: "un solo corazón".
La relación en cifras
230 instituciones chilenas están instaladas en Perú, las que dan empleo directo a más de 23 mil personas.
1.236 millones de dólares invirtieron las empresas chilenas en Perú el año pasado.
170 empresas peruanas, grandes y pequeñas, existen en Chile, principalmente gastronómicas y de servicios.
70 mil peruanos residen en Chile, mientras que unos 9 mil chilenos están radicados en Perú
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