domingo, 21 de octubre de 2007

La cuña que ahondó la distancia entre Lavín y la UDI


Reportajes El Mercurio, Domingo 21 de Octubre de 2007.

Dos conversaciones entre Hernán Larraín y el ex presidenciable atenuaron la más fuerte ofensiva del gremialismo en contra de su ex líder. Si bien buscarán recomponer los lazos, la molestia de ambas partes persiste. Pero la tienda está dispuesta a gozar los beneficios de una apuesta lavinista que aún debe demostrar sus resultados.

PAMELA ARAVENA y SERGIO ESPINOSA

Pablo Longueira recién había concluido una entrevista con radio Agricultura, el miércoles de la semana pasada -donde se definió como el segundo "bacheletista-aliancista"-, cuando recibió una llamada en su celular. Era Joaquín Lavín, quien quería agradecerle el gesto de apoyo que le había hecho, en momentos en que la mayor parte del gremialismo -según se había enterado- lo estaba criticando con inusitada fuerza.

Longueira lo tranquilizó. "Estás siendo coherente con tu trayectoria personal y con el espíritu fundacional de la UDI", le dijo en tono conciliador.

Pero al otro lado de la línea, Lavín sabía que el senador era uno de los pocos que pensaban así y que lo estaba defendiendo al interior de su propio partido. Lo que no podía predecir entonces era que la mayor molestia todavía estaba por venir. Una columna suya publicada en "El Mercurio" el domingo 14, donde explicaba con mayor detalle su frase acuñada esa semana, gatillaría nuevos y aún más sentidos berrinches en la UDI.

Cobrando viejas cuentas

La irrupción del ex alcalde en la agenda política se dio en un contexto en el que las relaciones con su colectividad se habían mantenido en un nivel mínimo desde el fin de la última campaña presidencial.

Una experiencia que dejó a Lavín -y especialmente a su familia- resentido por lo que consideró un temprano desembarco de gran parte de la tienda respecto de su campaña, en la medida en que Sebastián Piñera lo superaba en las encuestas. Por eso, en los últimos dos años sus contactos con el partido no han sido institucionales, sino limitados a encuentros de tipo personal con determinados personeros con los que mantiene amistad, como Longueira y un puñado de parlamentarios y alcaldes.

A su vez, en la sede de Suecia 286 no sólo les cayó pésimo que Lavín contradijera la política del desalojo y la oposición dura en que está embarcada la Alianza, sino que una vez más no adelantara sus pasos a la directiva y que, más aún, se permitiera decir que ningún partido está embarcado en la ruta de los acuerdos.

"Olvidó la votación del partido para llevar a la presidencia del Senado a Gabriel Valdés (en 1990). Olvidó el acuerdo para salvar a la DC cuando no inscribió a sus candidatos a tiempo (en 2001). Olvidó el salvavidas a Lagos en medio del caso MOP-Gate (en 2003)", se queja un diputado.

Pese al desmarque que mostró frente a su tienda, Lavín monitoreó desde Ecuador, adonde estuvo entre miércoles y viernes, cómo seguía fermentando la molestia gremialista, cuya estridencia lo irritó particularmente. No sólo lo hizo con su círculo más cercano, sino con el propio timonel Hernán Larraín, con quien ya se había reunido en un café el viernes 12 y volvieron a hablar el miércoles 17 por teléfono.

Aunque los reproches mutuos siguieron, al final concordaron en dos aspectos: una mayor deferencia del ex edil para con su partido -tampoco le perdonan que aceptara integrar el Consejo Asesor para la Equidad Social del Gobierno en forma inconsulta- y, a cambio, el esfuerzo de Larraín por aquietar la molestia partidaria y morigerar las críticas en su contra. "Aunque la molestia con él persiste. Y en algunos sigue siendo muy fuerte", acota un miembro de la directiva.

UDI: escéptica, pero pragmática

Pese a que el propio Larraín es uno de ésos, detrás de su esfuerzo por entender la jugada de Lavín está un simple cálculo. Aunque la mayoría no le cree al ex abanderado, su arremetida comunicacional mejoró sustancialmente la posición relativa de la UDI frente a RN y un Piñera que monopolizaba el espectro mediático de la Alianza.

"En lugar de minimizar a Lavín, la reacción histérica de Carlos Larraín y el propio Piñera fue un paso en falso que cometieron ambos", dice un diputado UDI, ya que prolongó el reposicionamiento medial del actual director del Centro de Políticas Públicas de la UDD.

"Y todo beneficio para Lavín redunda en el partido, porque la asociación entre ambos sigue siendo muy fuerte en el mundo popular, aunque no sea así en el ABC1", opina pragmáticamente otro dirigente.

Con todo, pese al escepticismo de la UDI por los efectos concretos que le reportará a Lavín el rostro amable que está mostrando -y sabiendo que de todos modos hará lo que le plazca-, en el partido están optando de a poco por dejarlo hacer si mantiene el compromiso asumido con Larraín.

En el fondo, si el "bacheletismo-aliancista" demuestra ser algo más que una frase marquetera y agarra vuelo, cosa que en el partido la gran mayoría duda (ver recuadro), la colectividad se beneficiará de ello. Y si, por el contrario, se desinfla en el corto plazo, la distancia con la que la UDI observa el episodio no le reportará mayores costos.

"Si la estrategia le resulta, sus bonos crecerán sin duda. Pero yo no le creo su discurso", reconoce uno de los pocos parlamentarios que mantienen una relación más periódica con Lavín.

CÁLCULOS de PIÑERISTAS Y LAVINISTAS: La guerra de las encuestas

El candidato presidencial de RN, Sebastián Piñera, no perdió tiempo. Luego de las palabras de la irrupción de Lavín, su Fundación Futuro midió inmediatamente el impacto de su decisión de declararse "bacheletista-aliancista".

La pregunta exacta fue: "¿Le cree usted a Joaquín Lavín?". La respuesta fue alentadora para las pretensiones del empresario, ya que un 80% respondió que no, resultados que compartió tanto con la UDI como con el propio lavinismo.

Sin embargo, estos últimos alegaron que la pregunta no estaba bien formulada y que inducía a error. Por eso el lunes pasado encargaron su propia medición. La pregunta en este caso fue: "¿Usted está de acuerdo con la tesis del desalojo o con el bacheletismo-aliancista?", a lo que un 15% se inclinó por el desalojo, mientras un 38% optó por el nuevo concepto acuñado por Lavín. Con todo, casi la mitad contestó que por ninguna de las dos opciones.

En la UDI critican ambos sondeos. "Las dos encuestas dicen lo que cada uno quería escuchar. La primera medición verdaderamente objetiva será la encuesta CEP en diciembre, cuyo trabajo de campo recogerá qué impacto verdaderamente tuvo la nueva cuña de Joaquín", argumenta un diputado. En todo caso, advierten los escasos lavinistas del partido, lo mejor que le pudo pasar al ex abanderado es la izquierdización de la DC. "Eso demuestra que su intención de acercarse al centro tiene sentido", afirman.

DEFINICIONES PENDIENTES: Las vallas que deberá sortear el "bacheletismo-aliancista"

La estrategia de Lavín no tiene como objetivo destronar a Piñera como candidato de la Alianza para las presidenciales de 2009. No porque no quiera -él mismo reconoce que tendría que subir mucho en las encuestas para lanzarse otra vez-, sino porque lo considera virtualmente imposible y no se va a arriesgar a una nueva derrota electoral. De hecho, la UDI tampoco pretende convencerlo.

Su apuesta sigue siendo reposicionarse en un horizonte más largo, con vistas al 2013, para lo cual debe disminuir la alta tasa de rechazo en los sondeos, la tercera entre los 35 políticos evaluados en la encuesta CEP de julio pasado, con 34% (sólo superado por Longueira, con 42%, e Iván Moreira, con 43%).

Mientras tanto, pretende postular para senador por la V Costa, lo que ya ha conversado con la UDI.

Pero en lo inmediato, la duda es qué hará para mantenerse en el primer plano comunicacional. En el partido creen que deberá sortear tres pruebas de fuego de aquí a diciembre, que podrían consolidar su buena estrella o hacer tambalear su reposicionamiento.

Enfrentar el incierto resultado del Consejo para la Equidad es una de ellas. Si las propuestas se traducen en proyectos concretos, Lavín podrá capitalizar los beneficios políticos de su presencia en ésta y viceversa.

Pero hay más. "Como se declaró bacheletista, con justa razón la prensa podría preguntarle su postura respecto de otros dos temas polémicos: el debate que está dividiendo a la oposición y al gobierno en la Comisión de Educación del Senado, sobre el fin al lucro. Y también podrá verse obligado a definirse ante la posibilidad de que no se aprueben nuevos recursos para el Transantiago. ¿Estará con Bachelet o con lo que vote su coalición?", sostiene un parlamentario UDI, quien cree que optará por evadir un pronunciamiento sobre ambos debates.

Los más leales a Lavín dentro del partido, sin embargo, aseguran que éste no puede dejarlo solo. "Con un tipo así, que es capaz de manejarse comunicacionalmente, que puede redituarle beneficios a la UDI y que, aunque no lo desee, es considerado presidenciable, el partido debe apoyarlo, darle piso, no quebrar su credibilidad. Si el partido compite con él, pierde", afirma un alto dirigente.

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