Prácticamente todos los días, Chávez sorprende con nuevos pasos de su radical revolución. Ayer fue su propuesta de eliminar la autonomía del Banco Central. Él no estima necesario ceñirse a las normas de la democracia para llevar adelante su revolución bolivariana y el "socialismo del siglo XXI". Decidoramente, la Fundación Konrad Adenauer, de la DC alemana, consignó en su informe anual que Venezuela ocupa el último lugar entre 18 países en el índice de condiciones básicas de la democracia, el respeto de los derechos políticos, las libertades civiles y la calidad institucional.
A ese deterioro valórico se añade el mal manejo económico de un país con inmensos recursos, pero arrastrado a una de las mayores inflaciones en Sudamérica. De allí el anuncio de que creará un "bolívar fuerte", una nueva moneda con el solo expediente de reducir el número de ceros de su denominación, lo que podrá, quizás, producir algún efecto psicológico en ciertos sectores, pero no resolverá el problema económico real.
Entretanto, Chávez continúa su proceso de control o desmantelamiento de las instituciones y de las industrias cruciales. Para esto, un instrumento principal es la reforma constitucional, rechazada en forma terminante por la Iglesia Católica, que la estima "moralmente inaceptable y grave", en cuanto acentúa la concentración del poder en manos del gobernante y vulnera los derechos fundamentales de la persona. Asimismo, unos 20 mil universitarios protestaron contra ella este martes, enfrentando a la policía y a grupos de choque gobiernistas.
Para sofocar las críticas, el Presidente venezolano apela al expediente clásico: restringir la libertad de expresión e información. En su reciente asamblea, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) denunció los obstáculos y amenazas al ejercicio periodístico en la Venezuela actual, y llegó a señalar que el propósito del gobierno chavista es hacer desaparecer los medios de comunicación venezolanos que no controle. La SIP, que se reúne dos veces al año para examinar la situación de la prensa en el continente, aceptó a principios de 2007 una invitación del Bloque de Prensa, entidad que agrupa a los medios de Venezuela, para reunirse en Caracas en marzo de 2008. El gobierno de Chávez, sin embargo, ha presionado a los dueños de los hoteles de Caracas, Maracaibo e Isla Margarita para que nieguen las facilidades necesarias de alojamiento y reunión -insinuándoles que, de lo contrario, serían confiscados-, de modo que los delegados de los diarios norte y sudamericanos no puedan sesionar.
jueves, 25 de octubre de 2007
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