domingo, 6 de abril de 2008

Ministerio del Medio Ambiente

Domingo 06 de Abril de 2008
Ministerio del Medio Ambiente

Se ha dado a conocer el contenido del anteproyecto de Ministerio del Medio Ambiente, que forma parte de una futura legislación que lo creará y que afectará, en la práctica, a casi todas las actividades productivas, pues son escasas -si las hay- aquellas que no inciden de alguna manera en el entorno natural.

Se ha señalado que las naciones desarrolladas de Europa han juzgado indispensable dotarse de un ministerio del ramo, pero no parece que la envergadura del mismo sea necesariamente del tamaño del que se proyecta para nuestro país. El recorrido por los nombres de todas las reparticiones gubernamentales que se crearán mediante esta nueva legislación -modificatoria de la ley N° 19.300, de 1993, de Bases del Medio Ambiente- impresiona por su amplitud burocrática.

A partir de las 22 atribuciones de que se dotará al nuevo ministerio, surgirán la respectiva subsecretaría, distintas divisiones, un servicio de evaluación ambiental con su director ejecutivo y directores y consejos consultivos regionales, así como también las correspondientes secretarías regionales ministeriales (Seremis) en todo el país -se ha sabido en estos días el alcance que pueden asumir las actuaciones de los titulares de ellas-; una superintendencia de Fiscalización Ambiental, un Fondo de Protección Ambiental, un procedimiento judicial ad hoc -a partir de la posibilidad de denuncias en esta materia- y la obligación para los particulares de obtener informes de oficinas gubernamentales sectoriales, de los gobiernos regionales y de los municipios para poder iniciar actividades de producción.

Éstas ya acusan los efectos de las dilaciones y dificultades a que dan lugar las actuales exigencias impuestas por el estudio de impacto ambiental, la declaración de impacto ambiental y el proceso de evaluación. No pocos señalan que la caída del crecimiento de nuestra economía en el último decenio respecto del anterior se explica, a lo menos en parte, por el exceso de regulaciones, entre las cuales se destaca siempre a las vinculadas con la legislación sobre medio ambiente.

Todo el mundo reconoce la importancia de la protección del mismo, pero la sombra de una mayor burocracia y de un regulacionismo creciente lleva a preguntarse si la una y el otro son realmente adecuados o si, para cumplir la finalidad buscada -de alto interés social, sin duda-, no sería posible concebir un esquema más práctico, económico, racional y seguro.

No hay comentarios: