domingo, 6 de abril de 2008

La Moneda opta por no rendirse

Sábado 5 de abril de 2008

Decisión fue dar la pelea hasta que el Senado se pronuncie sobre la acusación contra Provoste:
La Moneda opta por no rendirse
Tras la derrota en la Cámara, el Gobierno prefirió no darse por vencido, al inclinarse por la permanencia de la ministra.



BLANCA ARTHUR

Esa fuerza que parece ser su impronta pareció flaquear sólo en el momento en que los resultados ratificaban su derrota. Por unos instantes Yasna Provoste no pudo ocultar su emoción mientras recibía un sinfín de abrazos de solidaridad. Pero bastaron unos pocos minutos para que retomara su ímpetu e iniciara una verdadera carrera mediática destinada a defenderse, donde parte central de su discurso fue reiterar la esperanza de que el Senado no le dará el golpe final.

Como se lo manifestó a la Presidenta cuando ésta la llamó para respaldarla, la suspendida ministra confirmó que su disposición era continuar con su batalla, postura que reafirmó en todas sus apariciones públicas al desestimar por completo que tuviera en mente renunciar, como se especuló durante la tarde del jueves en todos los círculos de poder tanto en el Gobierno como en la Concertación.

En esta oportunidad, la diferencia sustancial era que la decisión de que no dimitiera fue compartida en todo el Gobierno, incluso por quienes fueron partidarios de que lo hubiera hecho cuando comenzaron los cuestionamientos en su contra. El criterio consensuado fue que si no lo hizo entonces, menos correspondía que lo hiciera en un escenario de capitulación.

Fue la derrota experimentada en la Cámara de Diputados el aliciente definitivo para que no sólo Provoste, sino todo el equipo político compartieran la decisión de no rendirse.

Partiendo del supuesto que lo sucedido en la Cámara, donde la oposición se anotó un triunfo al conseguir que se aprobara la acusación, podría no replicarse de la misma manera en el Senado, la inclinación del Gobierno fue dar la batalla hasta el final para no declinar la posibilidad de que su reciente fracaso pudiera culminar con una victoria.

Las expectativas

Como ello no sería imposible en caso de que la ministra presente su renuncia al cargo antes de que el senado se pronuncie, todas las cartas están jugadas para que la acusación siga su curso tal cual.

Ése fue el escenario que se compartió con la propia Provoste en La Moneda, cuando fue recibida el jueves por prácticamente todo el gabinete que se reunió con el fin de darle un espaldarazo.

Como primera muestra de la determinación, la suspendida ministra se encargó de destacar con posterioridad que no ha pensado en dimitir, ni siquiera frente a la posibilidad de que con ello el Senado no apruebe la acusación, lo que le permitiría no quedar inhabilitada para ejercer cargos públicos o de elección popular como es su aspiración.

Con el argumento de que ella no está en política por proyectos individuales, sino colectivos, Provoste no hizo más que explicitar el sentimiento de que el Gobierno aparecía decidido a dar la pelea aun a costa de que su carrera política quede truncada.

Pero como las expectativas del Gobierno son tratar de que la situación se revierta, la idea es que durante el transcurso del tiempo que queda antes de que los senadores deban pronunciarse, se pueda producir un clima propicio que pudiera colaborar para impedir una segunda derrota en el Senado.

Eso en lo general, donde la apuesta es a que la ofensiva comunicacional que se inició el mismo jueves tenga buena recepción en la ciudadanía, lo que no significa que el Gobierno en lo más particular continuará con la marcación personal a todos los senadores que podrían inclinar la balanza.

Los "colorines"

En La Moneda no desconocen que el factor que más les complica de la acusación constitucional, es la posibilidad de que por primera vez desde el regreso a la democracia un ministro sea destituido de su cargo, sobre todo cuando el caso pueda asociarse a problemas de probidad.

Pero aun cuando ello jugaría en favor de la tesis de que sería mejor que Provoste renuncie, la idea se desechó no sólo porque el Gobierno aparecería dándole la razón a la Alianza, sino además, porque es la línea sustentada por los "colorines" liderados por Adolfo Zaldívar, como asimismo por ChilePrimero encabezado por Fernando Flores y Jorge Schaulsohn.

En este contexto, no se desconoce que a lo menos en parte, la batalla que se decidieron a dar las autoridades está determinada precisamente por los alcances que tuvo la votación de la Cámara, donde pese a todo el lobby desplegado con los diputados "colorines", éstos optaron por sumarse a la acusación, dando con ello un indicio de que podía consolidarse el bloque con la derecha y ChilePrimero que se estrenó en el Senado con el acuerdo para la conformación de la mesa.

Concientes del poder que en este cuadro podría adquirir Adolfo Zaldívar, a quien sindican como el operador detrás de la decisión de sus diputados, los ministros de La Moneda creen que deben jugarse para impedirlo. Pero más que el temor a que se concrete la amenaza de una nueva mayoría con la derecha, les preocupa el daño que los "colorines" podrían hacer si quedan con la posibilidad de exhibir como carta de triunfo la destitución de la ministra acusada por irregularidades en el Gobierno.

Con ese fin, la primera apuesta en el lobby que encabeza el ministro José Antonio Viera-Gallo, es tratar de desarmar la dupla Zaldívar-Flores, basándose en el hecho de que el diputado de ChilePrimero, Esteban Valenzuela, marcó una diferencia con los "colorines" al no sumarse a la acusación, sino no votando.

Claro que, como el propio Schaulsohn planteó que era necesario que la ministra renunciara, quedó claro que la posibilidad para conseguir el voto de Flores, estaría condicionada a que el Gobierno modifique su estrategia y se allane a que no existe opción si es que Provoste sigue en el cargo.

Considerando que ésa no es la decisión que se tomó, por ahora al menos la idea es focalizarse en los senadores independientes Carlos Bianchi y Carlos Cantero, quienes aun no han mostrado sus cartas.

Todo esta ofensiva puede cambiar, sin embargo, cuando la Presidenta Bachelet retorne de su gira por el exterior. Tras lo sucedido ella deberá decidir cuál es el costo que está dispuesta a pagar ahora, considerando que fue el principal sostén de su suspendida ministra.

El Gobierno está dispuesto a que no renuncie aun a costa de que se trunque la carrera de la ministra

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